Cabeza de Marshall, labrador negro

Envenenaron a mi perro, no a una herramienta

Hace tiempo que me gustaría escribir algo que llevo escuchando durante bastantes meses.
Para quien no lo sepa, Marshall (mi perro) fue envenenado en Noviembre del año pasado. Gracias a los profesionales que encontré por el camino, él sigue conmigo, compartiendo cada día y cada noche. El pequeño detalle que tengo que añadir para que entendáis lo que quiero explicar, es que él es un perro de asistencia y más concretamente, un perro guía.
Quizá las personas que estén leyendo esto por primera vez se le pasará por la cabeza algún comentario como:

 ¡Un perro guía! ¡Que gentuza!
 — ¿Que han envenenado a tu perro guía?
 — Bueno, pero él está bien, ¿puede seguir trabajando, no?
 Hay que ser mala gente para querer matar a un perro guía.
 – Menos mal que tu perro guía se pudo salvar. A saber que sería de ti si hubiera muerto.

Durante 10 meses he tenido que escuchar frases así, literalmente y me molesta, me molesta mucho.
La respuesta que le doy a la gente que me hace la última pregunta, es que estaría destrozado. Si, estaría destrozado porque habrían matado a mi perro, igual de destrozado estaría si hubieran matado a mis otros miembros de la familia perruna.
Cuando escucho esas frases, solo puedo ver lo que hay en su contexto. Han matado a tu perro guía, han matado a tu herramienta. Podéis creer que exagero y decirme que quizá no tendría que ver solo eso, pero por desgracia, es lo que más le indigna a la gente.
Lo que le hace especial a Marshall no es ser un perro guía. Lo que le hace especial es su cariño, su alegría, la compañía que nos hace, ser un miembro de nuestra familia. Que él hubiera fallecido me dolería muchísimo. ¿A quien no le duele que muera un miembro de su familia que es querido por todo el mundo?
En este caso Marshall ““““puede”””” trabajar, pero en el caso de que no pudiera hacerlo, la situación sería igual de triste y compleja. A mi me da igual que mi amigo pueda guiarme por la calle, por suerte tengo un bastón que cumple perfectamente con su función, recordad que el bastón sí es una herramienta, Marshall no. A mi me importa su salud y su bienestar.
En respuesta a la frase de hay que ser mala persona para envenenar a un perro guía… Hay que ser mala persona para intentar asesinar a un ser vivo, sea un gato, un perro guía, un perro de detección de explosivos, un perro de caza, un perro deportista o un perro que está paseando tranquilamente por la calle junto a su familia humana.
Quiero que a Marshall se le respete por quien es, no por lo que es. Él me ayuda muchísimo, soy el primero en agradecerle su esfuerzo, pero debido a que lo respeto, debo de respetarle por quien es, él es un perro, un miembro de nuestra familia tan importante como cualquier otro.

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