Tú no quieres un perro de asistencia, quieres un esclavo

Esta tarde paseaba con mis perros por un parque bastante lejos del pueblo. Me gusta disfrutar viéndoles correr, olfatear y jugar sin que otros perros les molesten. De repente, una chica en una silla de ruedas motorizada se acerca por la acera con su perro. Mis perros se acercan al suyo, lo olfatean y les llamo. Me dice que no me preocupe, que su perro está siendo adiestrado y tiene que socializarse. Como buen educador canino me intereso y le pregunto por el perro. Ella me dice que están acudiendo a un adiestrador que se encontró en el parque y están adiestrando a su perro para que sea su perro de asistencia. La conversación me interesa cada vez más, ya que yo estoy muy metido dentro del mundo de la instrucción de perros de asistencia.
— ¿Qué tal es el adiestrador?
— – ¡Es el mejor! Mi Chuto no me hacía caso y míralo ahora, le digo una cosa y me obedece inmediatamente.
— – ¿Cómo se llama la persona que te está ayudando con él?
— – Se llama Fulanito.

Me lo temía. Ese tío lo conozco, es el típico que ha visto 3 veces un programa de la TV que habla de perros y ya se piensa que es algo. Una vez que hablé con él mientras mis perros corrían estuvimos hablando sobre perros. El no salía de la línea de: los perros son dominantes, hay que hacerles ver quien es el que manda en casa, yo utilizo mucho el ponerle boca arriba (Alfa Rol), etc. Su conocimiento sobre el mundo del adiestramiento era tan sumamente amplio que no sabía lo que era un refuerzo negativo.

— ¡Ah! No lo conozco. (Miento).
— – Pues es el mejor. Mira que mi perro era muy malo, no acudía a la llamada, no se sentaba, no se tumbaba, no me daba las cosas en la mano y no me ayudaba en absolutamente nada.
— Bueno, pero eso es normal. A ellos hay que enseñarles a hacer las cosas, no nacen enseñados.
— – ¡No! Este hombre me comentó que hay muchas cosas que aprenden de los otros perros y si no quieren hacerlas es por cabezonería y dominancia.
— – No creo que sea eso, mujer, créeme.
— – Eso es lo que me ha dicho él y él de todo esto entiende mucho. Pero también influye que este perro es una mezcla y las mezclas no sirven para perros de asistencia. Me ha dicho que si en unas semanas no empieza a hacer los ejercicios que le está enseñando, que lo mejor es que se lo dé a otra persona.
— – Pero… ¿Qué le estáis enseñando?
— – Todas las cosas necesarias para que me ayude en mí día a día. Le hemos tenido que poner este collar (Estrangulamiento) para que nos haga caso. Por ahora no sabe coger las cosas del suelo, pero ya hemos conseguido que no tire de la correa y no le ladre a otros perros tirándole de la correa. La primera semana le tuvimos que poner un collar de esos que dan electricidad, para que me atendiera cuando lo llamaba.

Yo estaba destrozado por dentro. No podía creer que estuvieran torturando al perro de esa manera.

— ¿Escuchó usted algo sobre el adiestramiento respetuoso?
— Si, es el que estamos haciendo.
— – No, es un método de adiestramiento que se basa en el respeto, sin utilizar métodos aversivos. Creo verdaderamente que sería mucho mejor para Chuto, le ayudaría a aprender nuevos comportamientos y disfrutaría mucho trabajando.
— Yo voy a seguir con este hombre. Si él dice que el adiestramiento tiene que ser así, tendrá que serlo. Él ya adiestró a muchísimos perros de asistencia. No vamos a saber nosotros más que él ¿no?
— Pero creo que usted le debería de dar una oportunidad a Chuto. Si realmente quiere que le ayude y si con este señor no lo consigue, podría acudir a un profesional. Yo voy a tener que irme. Pero antes me gustaría decirle una cosa. Estoy muy vinculado con el mundo de los perros de asistencia, es más, aquí tienes uno de ellos, señalé a Marshall. Ellos se merecen tener una vida digna, su adiestramiento debe de ser respetuoso, ya que nos ayudan a nosotros.

Ya no podía aguantar más. Llamé a mis perros y me fui.

Estoy muy cansado de la gente que piensa que un perro de asistencia es sinónimo de un perro esclavo. Estoy muy cansado de la gente que habla sin saber y piensa que adiestrar a un perro es solamente ponerle un collar de estrangulamiento y eléctrico.
Tú le tendrás mucho cariño al perro. Pero eres una mierda de persona si dices que si no funciona en unas cuantas semanas lo regalas. No te mereces tener esa fiel compañía. Tu perro merece estar con una familia que le quiera por quien es y no por lo que hace. Tu perro no es una máquina que hará lo que tú quieras solamente porque le pegues dos ostias y le des una descarga.
Me gustaría ser el encargado de enseñarte cuando eras pequeña a sumar pegándote guantazos, para que sepas lo que es ser injusto, cruel y un gran hijo de puta.
Me da igual que no sepas sobre educación canina ni métodos de adiestramiento. Para algo está Internet. Tampoco hace falta que sepas mucho para entender que si tu perro está sufriendo, dando saltos por las descargas y quejándose cuando le das un tirón de correa lo que estás haciendo no está bien y que él lo está pasando mal.
Si quieres que alguien te ayude y haga las cosas perfectamente para ti, contrata a una persona que pase el día contigo. Un perro no es lo que tú buscas.

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